(In)conformismo.

Si la felicidad reside en no querer mucho sino en necesitar poco, ¿cómo obtener la felicidad de las cosas que realmente necesitamos?

Para muchos es subjetivo el concepto de necesidad. No todos creen que sean imprescindibles las mismas necesidades. Están los que creen que tener algo que llevarse a la boca, un techo bajo el que vivir y un trabajo para salir adelante son suficientes necesidades. No niego que se pueda conseguir la felicidad con solo eso. Añadiendo necesidades digamos que entramos en una escala ascendente hacia una especie de ambición por las mismas como requisitos para ser feliz-que podría desembocar en materialismo-, y cuantas más necesidades tienes… tal vez más inconforme estarás  (y encima algunos te tacharán de querer mucho y no necesitar poco…).

El caso es que seguramente todos deberíamos establecer nuestras necesidades, pero olvidando lo que piensen los demás. Cada uno sabe lo que necesita, lo que le hace feliz, y lo que quiere procurarse para el resto de su vida. Seguramente esas necesidades cambien con el tiempo y las circunstancias, pero ¿qué hay de malo en afianzarlas para la actualidad? Quizá debiéramos revelarnos en contra de la sociedad y cuando ésta diga “tienes la necesidad de tener un trabajo para ganarte la vida, y por lo tanto debes estudiar” nosotros reconvirtamos esa afirmación en “si yo creo que debo tener un trabajo para que mi vida sea más fácil en el futuro, que así sea, estudiaré”. Pasaríamos del incorformismo a lo que la sociedad nos dicta a tener un objetivo personal del que estaremos concienciados por nosotros mismos porque sabemos que nos hará bien. ¡Nos conformaremos con ello por lo pronto, y no será malo!

Una vez establecidas nuestras necesidades y teniendo claro que no nos importa lo que digan los demás sobre ello (si mi necesidad es ser millonario y me propongo serlo, aunque no estén de acuerdo conmigo tal vez debería seguir esa meta y sólo tal vez algún día me de cuenta por mí mismo de que no era una necesidad correcta… o quizá otra persona nos lo haga ver, lo que no indicaría que la otra persona nos induzca precisamente a ello), el siguiente paso es luchar por ellas. Pero ese no es realmente el problema, sino quizá el hecho de no conseguirlo.

La definición concreta de “inconformismo” es actitud hostil o falta de acuerdo ante el orden establecido. El conflicto está entonces entre nuestras necesidades y lo que se oponga a ellas. El propósito de esta entrada no era más que examinar la actitud que tenemos cuando algo se opone a lo que realmente queremos. ¿Nos conformamos con ello? Normalmente no. ¿Pero qué pasa cuando no hay más remedio? ¿Qué hay de toda la frustración, el dolor y la ira que provoca no tener lo que queremos? Lo gracioso es que para algunos nuestra queja no será más que un berrinche porque precisamente nuestras necesidades no son las mismas que las de esa persona que se burla de nosotros. Entonces existe un conflicto sobre otro conflicto, esa batalla entre personas con distintos intereses. A veces es difícil respetar las necesidades de otro, sobre todo cuando chocan con las de uno.

Considerando que el hilo de la reflexión nos iba a llevar desde diferencias de opiniones hasta el origen de guerras mundiales, tomaré un punto más íntimo para finalizar. Como algunos sabréis, pienso que el amor es una base importante en la vida de todo el mundo. ¿Qué pasa cuando falta el amor? Infinitas cosas, diría yo. Se me ocurren varios ejemplos, como eso que dicen que falta de amor en la infancia desemboca en una madurez más dura, o cuando oímos que alguien está fatal y que ha llegado a puntos extremos porque se siente solo y con falta de apoyos en su vida. Me atrevería a afirmar que el amor es una necesidad universal, de la que nadie debería ser privado y por la que todos debemos luchar y seguir adelante aunque nos falte. Es fatigante cuando la falta de amor nos derrumba y nos deja desamparados y desprotegidos, cuando nos sentimos solos o incomprendidos, o cuando necesitamos a alguien que simplemente no está a nuestro lado. Aseguraré que conformarse con la falta de amor es muy doloroso, pero eso es algo obvio que todos sabemos y hemos experimentado alguna vez.

Seremos siempre unos inconformes al respecto, me temo, pero siempre queda la esperanza de que no llega a ser para siempre. Estemos conformes con ser felices y conseguir lo que queremos, llegue antes o después. Estemos inconformes con conformarnos.

Para pretender el mundo es largo, para conformarse se ha inventado el jamás.

Anónimo.

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